Excursiones alrededores

Los Órganos de Montoro y el nacimiento del río Pitarque, en los aledaños de Villarluengo, invitan a adentrarse en esta sierra aislada del mundanal ruido. Precisamente debido a este aparente aislamiento, el alto Maestrazgo conserva el atractivo de los lugares vírgenes y auténticos. Otra virtud es el sosiego que respira el visitante, que aprende a escuchar el silencio desde el primer momento. Son las voces del pasado y de la madre naturaleza las que narran la historia durante la visita.

LOS ORGANOS DE MONTORO
Los Órganos de Montoro son uno de los puntos turísticos más visitados de la zona. Constituyen una impresionante formación caliza de estratos subverticales formados en la edad cretácica. Los estratos conforman un espectacular farallón que contrasta con el río Guadalope, que fluye más abajo, totalmente encajado entre los relieves caprichosos de esta amalgama rocosa caótica. El nombre le viene por su característica forma, que asemeja los tubos de un órgano musical de inmensas proporciones. Es un ejemplo único fruto de la intensa estructuración geológica del sector, deformado a base de poderosos pliegues y fallas.

Entre las agujas que lo forman es posible sorprender una manada de hábiles cabras salvajes realizando complejas acrobacias. Un poco más arriba, multitudinarias colonias de buitres leonados despegan y aterrizan cual señores de las alturas. También es posible encontrar cordadas de escaladores, que avanzan algo más lentos por las verticales rocosas, plagadas de vías de escalada clásica. Para disfrutar de todo este espectáculo es muy recomendable llevar unos buenos prismáticos, pues todo ello es visible desde la carretera. Otra de las ventajas de este atractivo lugar es el fácil acceso: el mejor mirador está precisamente en la carretera que va del pueblo de Ejulve a Villarluengo.

EL RIO PITARQUE
A 999 metros de altura, el pueblo de Pitarque se asienta a caballo de las dos márgenes de una bella torrentera que lo corta en dos mitades. De esta manera, el visitante disfruta de una gran variedad de panorámicas del interior de la localidad, sobre todo de una vertiente a la otra. La arquitectura del pueblo es sobria, práctica y típicamente popular, pero a la vez homogénea y respetuosa con la armonía de su imagen tradicional. La sensación de integración con el paisaje es total.

Sin embargo, el mayor aliciente de la visita a Pitarque es acercarse hasta el nacimiento del río que le da nombre. El paseo es corto. Algo más de dos horas bastan para ir y volver desde el pueblo si se avanza sin prisas ni pausas. La belleza natural del lugar es impresionante. Tanto encanto lo ha convertido en un gran clásico del excursionismo apto para todos los públicos dentro de la comarca. La ruta esta señalizada en su totalidad. En el primer tramo coincide con las marcas de pintura roja y blanca del GR-8, pero luego se desvía y hay que seguir las indicaciones propias de esta popular ruta.

Desde el pueblo hasta las surgencias permanentes de agua que se conocen como nacimiento del río Pitarque hay 4 Km de camino en suave ascenso, con un desnivel de apenas 160 metros.

RUTA ENCAÑONADA
La excursión comienza y termina en la plaza del pueblo, donde se puede dejar el coche. El primer tramo se hace por camino bien pisado, hasta alcanzar la Ermita de la Virgen de la Peña y, la central eléctrica. A partir de este punto la senda avanza encañonada entre altos muros de piedra. En lo alto de los barrancales se posas docenas de buitres leonados que esperan las horas de calor para echar a volar. Un poco más allá aparece una cascada de más de diez metros. El agua procede del canal construido para suministrar agua a la central, que resulta invisible desde la ruta por estar en un nivel más alto. Más arriba, la senda serpentea siguiendo el caprichoso cauce del Pitarque, rodeando pozas de agua cristalina pobladas por voraces truchas y tímidas nutrias que disfrutan de la tranquilidad del paraje, la abundante comida y la fría temperatura del agua: unos ocho grados centígrados. Poco antes de alcanzar la poza donde mana el cauce del Pitarque, la garganta se cierra por la parte superior formando un gran techo. Miles de años de paciente erosión de un prehistórico cauce mucho más alto han dado forma a este singular paisaje. El agua brota y se dirige torrente abajo con ímpetu, saltando por pequeñas cascadas. Más arriba, el cauce del rió aparece seco, y es que el Pitarque es subterráneo hasta este punto.

PUEBLOS EN LO ALTO
Otra localidad de visita obligada es Villarluengo, construida sobre los escarpes del río. Desde lo alto, esta población de enclave harto defensivo y origen medieval controla las confluencias de los ríos Guadalope, Cañada, Pitarque y Palomita. Formada por docenas de masías que aparecen desperdigadas por el monte, Villarluengo muestra la esencia rural del Alto Maestrazgo. Algunas de ellas, como la de Gorgue y Monte Santo, conservan restos de torres defensivas templarías, prueba de la importancia estratégica de la zona.

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